Microcorriente: la estimulación que acelera al velocista
Estudio con velocistas (2026): la microcorriente (MENS) recupera antes la fuerza y reduce más las agujetas que un placebo tras series intensas.

De la electroestimulación que conoces de toda la vida (esa que contrae el músculo hasta que te tiembla la pierna) hay una prima menos conocida que trabaja al revés: sin apenas notarla. Se llama microcorriente, MENS por sus siglas en inglés, y un estudio publicado a finales de 2025 en el Journal of Exercise Science and Fitness, firmado por investigadores de las universidades de Tsukuba, Hiroshima y Waseda (Japón), la ha puesto a prueba con velocistas universitarios tras series de esprín y fuerza. El resultado: recuperaron antes la fuerza de la pierna y sintieron menos agujetas que con un tratamiento placebo.
Qué hicieron exactamente
El equipo reclutó a nueve velocistas universitarios varones, con una media de 19,6 años y una marca personal en los 100 metros de 11,3 segundos, nada de aficionados de fin de semana. Cada uno pasó por tres días seguidos de entrenamiento intenso combinando esprines y trabajo de fuerza, y durante los cinco días siguientes recibió sesiones diarias de 20 minutos de microcorriente en una ocasión y de un tratamiento placebo (idéntico en apariencia pero sin corriente activa) en otra, en un diseño cruzado y doble ciego: ni los propios deportistas sabían en qué sesiones recibían el tratamiento real.
Cómo se aplicó la microcorriente
El protocolo llama la atención por lo suave que es: una onda bipolar rectangular a 0,3 Hz con una intensidad de apenas 25 microamperios, colocada sobre los tendones del bíceps femoral (la parte trasera del muslo, la típica zona de las agujetas tras un esprín fuerte). Es una corriente tan baja que no produce ninguna contracción visible, muy distinta de lo que hace un electroestimulador EMS convencional.
Los resultados en fuerza muscular
Los investigadores midieron la fuerza máxima voluntaria (MVC) de los isquiotibiales antes del entrenamiento, justo después, y uno y dos días más tarde. Con el placebo, la fuerza cayó hasta quedarse en torno al 60% del valor inicial nada más terminar el esfuerzo; con la microcorriente, se mantuvo en el 75%, y la diferencia se sostuvo en las dos jornadas siguientes. La velocidad de contracción muscular también se mantuvo más alta en el grupo con microcorriente en todos los puntos de medición.
Menos agujetas en los tres días de control
El dolor muscular, medido con una escala visual analógica, fue significativamente menor con la microcorriente que con el placebo en las tres mediciones posteriores al entrenamiento. Para un velocista que necesita volver a entrenar al día siguiente, esa diferencia en la percepción del dolor puede ser tan relevante como la propia recuperación de fuerza.
Lo que la microcorriente no cambió
No todo fueron mejoras. Ni la flexibilidad de los isquiotibiales ni el salto con contramovimiento (un test habitual de potencia de piernas) mostraron diferencias claras entre los dos grupos: ambos cayeron alrededor de un 22% justo después del entrenamiento, con o sin microcorriente. Esto sugiere que el tratamiento ayuda a recuperar fuerza y a reducir el dolor, pero no actúa como un atajo mágico para la potencia explosiva.
La pega principal: una muestra muy pequeña
Conviene no sacar conclusiones más grandes de las que el estudio permite. Nueve deportistas, todos varones y todos velocistas de nivel universitario, son una muestra reducida y muy específica. Los propios investigadores lo dejan claro: hacen falta ensayos con más participantes, con mujeres y con otros deportes, antes de recomendar la microcorriente como algo más que una herramienta prometedora todavía en fase de exploración.
Comparativas que te ayudan a elegir
Fuentes
- Effects of microcurrent electrical neuromuscular stimulation on recovery of muscle performance after high-intensity sprint and resistance combined training sessions — Journal of Exercise Science and Fitness, 2026
Sobre esta noticia: elaborada a partir de las fuentes citadas arriba. En Recuperación Muscular contrastamos cada dato con su publicación original y no inventamos cifras. Si detectas un error, escríbenos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la microcorriente o MENS y en qué se diferencia del EMS?
El EMS convencional usa una intensidad alta para provocar contracciones musculares visibles. La microcorriente (MENS) trabaja con una intensidad muchísimo más baja, en el rango de los microamperios, sin generar contracción, buscando estimular la reparación de tejido en lugar de fortalecer el músculo.
¿La microcorriente sirve para cualquier deportista?
El estudio se hizo solo con velocistas universitarios varones, así que no se puede generalizar todavía a otros deportes, a mujeres o a deportistas de otros niveles. Es un resultado prometedor, pero preliminar.
¿Cuánto tiempo hay que aplicar la microcorriente para notar el efecto?
En este estudio se aplicaron sesiones de 20 minutos al día durante los días de recuperación tras el entrenamiento intenso, colocando los electrodos sobre la zona muscular trabajada.
¿La microcorriente mejora el salto o la potencia de piernas?
No según este estudio: ni el salto con contramovimiento ni la flexibilidad mostraron diferencias frente al placebo. Su beneficio parece limitado a la recuperación de fuerza y a la reducción del dolor muscular.
¿Es lo mismo que usar un electroestimulador TENS para el dolor?
No exactamente. El TENS busca bloquear la señal de dolor a nivel nervioso con una intensidad perceptible, mientras que la microcorriente actúa con una intensidad mucho menor y un mecanismo distinto, más relacionado con procesos de reparación celular.